Otohematoma en perros: causas, síntomas y tratamiento
Otohematoma es una bolsa de sangre en la oreja de perros y gatos, generalmente causada por traumatismos repetidos. El tratamiento varía desde medicamentos hasta cirugía, y el control de la causa subyacente es esencial

El otohematoma en perros y gatos es una afección auricular que provoca la acumulación de sangre o líquido serosanguinolento en el oído, dejando la región hinchada, caliente, suave y sensible. Más frecuentemente en perros, el problema suele surgir después de traumas repetidos causados por el acto de rascarse la oreja o sacudirse la cabeza. También conocido como hematoma auricular o hematoma auricular, el otohematoma tiene tratamiento, pero la conducta depende de cada caso.
Según la veterinaria Joyce Lima, “el otohematoma puede tener diversas causas, entre ellas infección bacteriana, por sarna y traumatismos/heridas”. La especialista explica que la lesión surge cuando se rompen pequeños vasos sanguíneos y el contenido acumulado aleja la piel del cartílago, formando una hinchazón suave y flotante, generalmente en la cara interna del oído.
Qué es el otohematoma
También conocido como hematoma auricular, el otohematoma es una bolsa de sangre formada en la parte externa del oído después de la ruptura de pequeños vasos sanguíneos. La acumulación de sangre o de contenido serosanguinolento —una mezcla de sangre con el líquido natural de los tejidos— se produce en el pabellón auricular, la parte externa y visible del oído. A pesar de la relación frecuente con problemas en el oído, el otohematoma se forma en el pabellón auricular, no dentro del canal auditivo.
El proceso provoca una hinchazón suave y flotante, que puede dejar la oreja caliente, roja y sensible. Sin un tratamiento adecuado, la región puede sufrir fibrosis, engrosamiento y deformación permanente. Por eso, es fundamental buscar orientación veterinaria al notar los primeros signos.
Causas más comunes
El otohematoma generalmente aparece después de traumas repetidos en el oído. Rascarse con fuerza o sacudirse la cabeza puede romper pequeños vasos sanguíneos y causar la acumulación de sangre en el pabellón auricular. En la mayoría de los casos, la lesión surge cuando el animal se rasca la oreja o sacude la cabeza repetidamente debido a otitis, alergia, ácaros, cuerpos extraños u otras molestias.
Otitis, alergias, parásitos y cuerpos extraños pueden actuar como causas de base, pues provocan la molestia responsable del trauma. Las peleas, accidentes y golpes son causas directas. Un perro con otitis externa, por ejemplo, puede rascarse la oreja y sacudirse la cabeza repetidamente. Sin el control de la otitis, el trauma puede continuar y provocar una nueva acumulación de sangre después del tratamiento del otohematoma. En algunos casos, sin embargo, no hay antecedentes o causa auricular identificable.
Los gatos también pueden tenerlo, aunque con menos frecuencia que los perros. Generalmente, en gatos el otohematoma se asocia a la presencia de ácaros (sarna de oído)”, afirmó Joyce Lima.
Síntomas que merecen atención
La hinchazón suave, el calor, el enrojecimiento, la sensibilidad y la presencia de líquido debajo de la piel se encuentran entre los signos más comunes. Sin tratamiento, la oreja puede volverse dura, gruesa y deformada. Al notar estos síntomas, busque un veterinario y no trate de perforar o drenar la hinchazón en casa.
El diagnóstico se hace durante la consulta, cuando el veterinario examina la oreja e investiga el problema responsable de la picazón o el trauma. La evaluación clínica es esencial para definir la mejor conducta y evitar complicaciones.
Opciones de tratamiento
Medicamentos, aspiración, drenaje y cirugía están entre las posibilidades de tratamiento, elegidas según el tamaño, el tiempo de evolución y la gravedad de la lesión. La conducta puede implicar medicamentos, drenaje o cirugía, según las características de la lesión y las condiciones de salud del animal.
Pero la curación depende del tamaño de la lesión, del tiempo de evolución, de la posibilidad de recaída y de la salud del animal. También es esencial tratar la causa subyacente para evitar que el líquido vuelva a acumularse. Cuando la atención comienza temprano y se controla la causa subyacente, la recuperación suele ser favorable. Agujerear o drenar la hinchazón en casa, sin embargo, aumenta el riesgo de dolor, infección y recurrencia.
Sin atención adecuada, el otohematoma puede causar dolor, fibrosis, engrosamiento y deformación permanente del oído. Por eso, la orientación es siempre buscar un profesional habilitado.
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Fuente
Cobasi.com























