Papa en Uruguay: La Iglesia debe vivir como minoría
En visita al Uruguay, el papa León XIV dijo que la Iglesia Católica debe aprender a vivir como minoría. La declaración fue hecha durante una vigilia en el Estadio Centenario, en Montevideo, que reunió cerca de 100 mil fieles. El pontífice también visitó comunidades pobres y seguirá hacia Argentina y Perú.

El papa León XIV afirmó este sábado, durante su visita a Uruguay, país más secular de América del Sur, que la Iglesia católica debe aprender a vivir como minoría ante el avance de la indiferencia religiosa. La declaración fue dada durante una vigilia de oración en el legendario Estadio Centenario, en Montevideo, que reunió a unas 100.000 personas, 70.000 en las gradas y otras 30.000 en las áreas exteriores, según el Vaticano.
El pontífice destacó que los católicos uruguayos tuvieron que aprender a vivir y anunciar la fe en ese escenario. "Por eso, su experiencia puede ayudar a hermanos y hermanas en otras partes del mundo que empiezan a descubrir, de modos diferentes, lo que significa ser una minoría", afirmó.
Vigilia del Centenario reúne a multitud
La víspera en el Estadio Centenario, monumento histórico del fútbol uruguayo y escenario de la primera final de la Copa del Mundo, fue uno de los puntos altos del paso de León XIV por un país que no recibía un pontífice desde 1988. El lugar, que ya albergó momentos marcantes del deporte mundial, sirvió de escenario para un encuentro de fe y reflexión sobre el papel de la Iglesia en sociedades cada vez más secularizadas.
Durante el evento, el Papa reforzó la importancia de reconocer la nueva realidad de la Iglesia en muchos países. El mensaje central fue de humildad y adaptación, sin perder la esencia de la misión evangelizadora. La multitud presente respondió con entusiasmo, mostrando que, incluso como minoría, la comunidad católica uruguaya sigue activa y comprometida.
La presencia de 100.000 personas en el estadio y sus alrededores demuestra que, a pesar del contexto de indiferencia religiosa, hay espacio para manifestaciones de fe a gran escala. El Vaticano dio a conocer las cifras, subrayando la participación expresiva de los fieles.
Ejemplo de perseverancia y fe
Robert Prevost, que acompaña la visita, exaltó la "perseverancia" de "padres que rezan con sus hijos, maestros que buscan vivir y testimoniar la fe, jóvenes que han descubierto a Cristo y quieren seguirlo incluso cuando se sienten solos y sacerdotes que recorren grandes distancias para llevar los sacramentos a los fieles".
Estas palabras destacan el cotidiano de una Iglesia que, en Uruguay, aprendió a actuar en un ambiente donde la religión no ocupa el centro de la vida pública. La perseverancia citada por Prevost refleja el esfuerzo diario de mantener viva la fe en medio de desafíos sociales y culturales.
La experiencia uruguaya, según el Papa, puede servir de modelo para otras regiones del mundo que enfrentan procesos similares de secularización. La idea de minoría, lejos de ser un signo de debilidad, se presenta como una oportunidad de testimonio auténtico y cercano a las personas.
Visitas a comunidades y universidades
Antes, visitó la ciudad de Paysandú, en la frontera con Argentina, y la comunidad de Casavalle, uno de los barrios más pobres de Uruguay, en Montevideo. También se reunió con estudiantes y profesores en una universidad de la capital.
Estas visitas refuerzan el carácter pastoral del viaje, con especial atención a las periferias y a los jóvenes. En Casavalle, el papa tuvo contacto con la realidad de la vulnerabilidad social, mientras que en la universidad dialogó con el medio académico sobre fe y razón.
La agenda en Uruguay combinó momentos de gran visibilidad, como la vigilia en el estadio, con encuentros más cercanos y silenciosos, evidenciando la diversidad de públicos alcanzados por el mensaje papal.
Próximas etapas de la misión
La misión apostólica de Prevost en Sudamérica incluirá también etapas en Argentina y Perú, nación donde fue obispo y misionero durante más de 20 años. El paso por estos países debe seguir la misma línea de cercanía y escucha de las realidades locales.
El regreso al Perú tendrá un significado especial para el pontífice, que conoce de cerca los desafíos de la Iglesia en la región andina. La expectativa es que las próximas etapas refuercen el mensaje de una Iglesia que se pone como servidora, incluso cuando es minoritaria.
La visita a Uruguay, por tanto, no se encierra en sí misma, sino que forma parte de una ruta más amplia que busca fortalecer la presencia católica en América del Sur, continente marcado por profundas transformaciones religiosas y sociales.
El ejemplo uruguayo, con su historia de laicidad y convivencia democrática, ofrece lecciones valiosas para la Iglesia en todo el mundo. El discurso del Papa en el Centenario resuena como un llamado a la humildad y a la confianza en la fuerza del testimonio cotidiano.
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Fuente
www.terra.com.br























