Ciclo del agua más irregular amenaza reservas, alerta ONU
La Organización Meteorológica Mundial alerta que el ciclo del agua se tornó más irregular e imprevisible, con 2025 entre los años más secos en 35 años. Glaciares pierden masa por el cuarto año consecutivo y ríos tienen caudal por debajo de la media, amenazando reservas de agua dulce.

El año 2025 está entre los más cálidos jamás registrados y también figura entre los más secos de los últimos 35 años en términos de caudal de los ríos, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre el estado de los recursos hídricos en el mundo. El hallazgo enciende una alerta por la disponibilidad de agua dulce en el planeta, en un contexto de reducción a largo plazo de las reservas y retroceso continuo de los glaciares.
"Es difícil afirmar con certeza si fue el segundo o el tercer año más seco", pero "está entre los tres primeros", afirmó Wayne Jenkinson, director de la división de hidrología y criosfera de la OMM, durante una rueda de prensa. La situación se produce “en un contexto de reducción a largo plazo de las reservas de agua dulce de la Tierra y de retroceso continuo de los glaciares, tendencias que tendrán consecuencias importantes para las poblaciones y las economías en el futuro”, explica la OMM en un comunicado.
Ciclo hídrico oscila entre escasez y exceso
Según la agencia de la ONU, el ciclo del agua se ha vuelto, de manera general, "más irregular e impredecible, oscilando entre escasez y exceso". Algunos componentes del ciclo cambian rápidamente, como las precipitaciones, el flujo de los ríos y la humedad del suelo, reaccionando a las condiciones meteorológicas en cuestión de días o semanas. Otros, como las aguas subterráneas, los glaciares y la cubierta de nieve estacional, evolucionan más lentamente, a lo largo de las estaciones e incluso durante décadas o períodos aún más largos. Estas reservas ayudan a amortiguar los efectos de los años de sequía.
"Estamos vaciando esas reservas", alertó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, ante los periodistas. Según ella, "las reservas globales de aguas continentales presentan una tendencia a la baja desde 2014-2016, una señal persistente desde hace una década". La declaración refuerza la gravedad del escenario para el suministro de agua en el futuro.
Los glaciares pierden masa por cuarto año consecutivo
Por cuarto año consecutivo, todas las principales regiones glaciares del planeta han perdido masa, según el informe. En el caso de los glaciares, la pérdida acumulada de masa en todo el mundo entre 2023 y 2025 llegó a 1.400 gigatoneladas de agua, volumen aproximadamente equivalente al necesario para llenar 560 millones de piscinas olímpicas, cerca de un tercio de toda el agua dulce retirada anualmente. El derretimiento acelerado compromete una fuente crucial de agua para ríos y acuíferos, especialmente en regiones montañosas.
"Las aguas subterráneas siguen esta tendencia: casi dos tercios de los pozos monitorizados en el mundo presentaron, en 2025, condiciones diferentes a la media histórica", destacó Saulo. El cambio en los niveles freáticos indica que incluso las reservas más profundas están siendo afectadas, con impactos a largo plazo para la agricultura y el consumo humano.
El Niño intensifica los riesgos de desastres hídricos
"Al mismo tiempo, observamos un aumento de los desastres relacionados con el agua. El fortalecimiento del El Niño aumentará el riesgo de sequías en algunas regiones y de inundaciones en otras", afirmó la secretaria general. El actual fenómeno climático El Niño continuó fortaleciéndose en agosto y tiene ahora un 75% de probabilidades de convertirse en el más intenso jamás registrado, según un anuncio hecho hace unos días por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA).
Asociado a sequías, inundaciones y temperaturas récord en diferentes partes del mundo, el El Niño es una variación natural del clima que ocurre cada dos a siete años.
Según el informe, Asia y África han concentrado, en los últimos cinco años, al menos la mitad de todos los episodios extremos relacionados con el agua registrados en el mundo y más del 80% de las muertes asociadas. El estudio también muestra que, en los últimos siete años, el número de ríos del mundo con caudal considerado "normal" fue el más bajo desde 1991. En más del 36 por ciento de la superficie de las cuencas hidrográficas mundiales, el caudal se mantuvo por debajo de la media.
La falta de datos agrava la vulnerabilidad
La OMM destaca además que la disponibilidad de datos sobre los recursos hídricos ha mejorado, pero persisten lagunas en algunas de las áreas más afectadas. “El agua no respeta fronteras. El balance hídrico de una cuenca hidrográfica puede depender de lo que sucede en otro país", afirmó Saulo, subrayando la necesidad de compartir datos, patrones de monitoreo y sistemas de alerta temprana. "Un desastre glacial en un país puede provocar devastación en otro, como demostró la reciente tragedia que afectó a China y Nepal", añadió.
El escenario global refuerza la urgencia de políticas de gestión hídrica y cooperación internacional. Para el lector, la alerta de la ONU sirve como un llamamiento a la concientización sobre el uso responsable del agua y la importancia de preservar manantiales, ríos y acuíferos. Siga en el Portal Boca no Trombone las actualizaciones sobre el clima y meio ambiente.
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Fuente
www.terra.com.br
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