Mordidas, por Renata Régis Florisbelo
A mediodía, entre bocas de motos y autos apurados, un hombre cruza la avenida con empanada y jugo, transformando el caos urbano en una escena de ligereza.

Él cruzaba la avenida. Una figura que parecía despegar del escenario, del señalizador. Mi mirada también se desenfocaba y ya no sabía si miraba a él en sus pasos firmes rompiendo el cruce más agitado de la ciudad, o si me atenía en mirar a los coches que venían afoitos en rasgar aquel asfalto clavado de gente atenta y desatenta.
En la mano derecha llevaba el pastel y en la izquierda la botella plástica de jugo de naranja. Y su cuerpo caminaba alternando pasos con mordeduras y sorbos, embalada por el ronquido de los motores, sirenas y bocinas, nada dóciles. Se parecía a un emoji insertado en una foto, un icono de alegría que se desprende del contexto Sí, es posible alcanzar el Nirvana comiendo pastel en la señal roja para peatones en pleno señalizador. El reloj en el panel de la avenida indicaba exactamente las 12:00. Sí, era hora de almorzar, comida ambulante y móvil. El pastel sigue feliz con una boca que le converge.
Autor: Renata Regis Florisbelo
https://www.youtube.com/watch?v=uPK26PvDbwI&feature=youtu.be
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