Coelhos, por Renata Régis Florisbelo

Detrás de casa, antes del bambú, construyó la conejera. En las horas vagas también escribía poemas y pintaba, o mejor, acuarela. También otras técnicas, como lápiz de color y tiza. La sensación de las pinceladas fluídicas fue lo que impregnó mi mente. Había un pasillo de acceso a los nichos individuales para los conejos en simpáticas puertas en rejillas con amplios agujeros por los que era posible alimentarlos con inmensas hojas de algún vegetal y, obviamente, con zanahorias que ellos especialmente apreciaban.
Al final de algún tiempo aparecían bellas bolsas en piel de conejo, después del almuerzo en familia con su carne. Los niños que aún no tenían la sincronicidad mortal del mundo adulto, ni siquiera nos dimos cuenta de que el nicho vacío era la bolsa recién producida. Los ojos grandes de los conejos, junto a las caras eternamente en masticación inquirían de la vida los ciclos y la perpetuación.
Autor: Renata Regis Florisbelo
https://www.youtube.com/watch?v=mED2ebmstHc&feature=youtu.be
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