Pedaços, por Renata Régis Florisbelo

Nacieron pequeños, pero amparados por su madre. Ojos aún cerrados en aquella pequeñez que nos afronta en comparación con la fragilidad humana: somos cachorros totalmente dependientes y poco capacitados para sobrevivir en condiciones inhóspitas. En las viejas ciudades, nuestras moradas están libres de tanta salvajería.
¿Sí? En la mañana lluviosa después de días de tormentas de agua viniendo del cielo, los canalones dirigían y conducían desde los tejados hacia el ya tan empapado suelo. Los ojos que acompañaban el baile coreografiado desde los tejados se horrorizaron al encontrar trozos de uno de los pequeños cachorros destrozados, comido hasta los últimos nacos de carne.
Patas sueltas junto al resto de cuero, solo lo que queda. Un bicho tierno, en los pelajes suaves que afecto y gracia despertaban, se convirtió en carcasa carcomida, comida de se que fiera urbana y desconocida.
Autor: Renata Regis Florisbelo
https://www.youtube.com/watch?v=UEwl8pQEX1I&feature=youtu.be
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